La sarna es un ácaro (un insecto diminuto) que se mete bajo la piel. Cuando un ácaro hembra se mete en la piel de una persona para poner sus huevos se produce un salpullido que causa picor.

Cualquiera puede contraer sarna. Probablemente hay millones de personas con sarna

jueves, 5 de julio de 2012

Ver al sol de frente, y no ver nada.


La realidad me destruye, como el tiempo desgastando cada una de mis ideas hasta hacer surcos en ellas, como el arado sobre mi piel. La realidad me destruye con un niño bribón que patea el lugar dónde apoyo mi fe.

Ahora impaciente la letras se me van, el aire me abandona, el café me desprecia, las manos me sudan y el atardecer me torturar con su lejanía, mi refugio se pierde, me implota.

Silencio que la realidad pase y no me mire no me destruya, construyamos un matiz de sonrisas para que los otros inadvertidos fomenten su inadvertencia,  digamos mentiras para que la realidad no me destruya.

Sobre el chiste fofo y peregrino, a carcajadas cantare mi desgracia, reciclare mi cuentos una y otra vez hasta que en todos estén hartos de oírlos y así podrán dejarme solo, porque no tendré nada nuevo que contar, nadie a quien entretener, ni convidar, seré un fantasma, seré irreal,  oblicuo, insensato, irreal como todo eso por lo que vale la pena vivir, aunque no se pueda comprobar, aunque parezca locura, seré.

Donde mi espacio no sea más perturbado por tus idioteces, por tu malas acepciones de felicidad, por tu criterio innocuo, estéril, aburrido, madurare como dicen que hay que hacerlo hasta encajar en ese traje de poliéster y cremalleras, o de lana y lino, o de encaje y mierda, o lo que sea que te parezca sensato para no parecer yo. 

Así inadvertido escribiré a escondidas como lo hago ahora, en el rincón de una oficina gris y despiadada que lejos invitarme a trabajar por mi subsistencia, invita a despreciar mi existencia, que es, me explico y me sosiego sólo un trámite, un argot pasajero de lo que a en verdad viene, un tramite para hacer lo que vine a hacer.Es un lugar donde esconderse ocho horas para no pensar en si o los demás, o en la realidad.

Hoy no puedo con la realidad, me obstruye, me oprime, no me reconozco, he perdido mi fe, mi socorro y mi consuelo, ahora que me creen deprimente y decrepito, espero sepan que esto no lo he escrito yo sino mi realidad. La realidad que sólo se nota cuando ya no hay fe.