La sarna es un ácaro (un insecto diminuto) que se mete bajo la piel. Cuando un ácaro hembra se mete en la piel de una persona para poner sus huevos se produce un salpullido que causa picor.

Cualquiera puede contraer sarna. Probablemente hay millones de personas con sarna

miércoles, 15 de agosto de 2012

El cuento del indio que se hizo hipster y el ingeniero que se hizo su compadre.


Primera parte

Capitulo menos uno, un capitulo negativo, pero no tanto (como agarrando vuelo).

Tomo el mismo pesero desde hace 3 años, desde que me separe de mi ex, ella había comprado el coche y yo hipotequé mi vida comprando un departamento donde viviríamos felices por el resto de nuestras vidas, hasta que claro se encontró al amor de su vida, que es guapo, adinerado con un presente y un futuro más “divertido” y a decir de ella mucho más y mejor dotado, no la culpo.

Con los años uno aprende sobre todo de uno mismo, quizá por eso cada vez te quedan menos amigos, quizá por eso te queda menos tiempo libre, quizá por ello tienes menos aventuras, no sé, el asunto es que ella decidió no más, y yo no sin antes suplicarle que reconsiderara la situación, no sin antes rogarle que no me abandonara, la deje ir.

La última noche que la vi corrí 10 kilómetros detrás de su auto en calzoncillos, a unos el destino los  sorprende en las peores condiciones y a otros el pasado se marcha en las peores condiciones, cuando aun no debe irse, a mi me pasaron las dos cosas al mismo tiempo.

Y no es que yo no me quiera, o que en ese momento de mi vida toda mi felicidad dependiera de ella, aunque si en un tantito, era la situación financiera la que a mí me preocupaba.

Acababan de despedirme en el primer trabajo que me había colocado como ingeniero, mismo en el que crecí muy rápido, al cabo de un par de años ya estaba ganando lo suficiente para proponerle a mi novia que nos fuéramos a vivir juntos en un departamento bonito y céntrico, de esos que la gente bonita y excéntrica quiere.

Total que no se hizo del rogar, ella tan hipster y diseñadora amo la idea y al momento se puso a decorar el lugar, con cuadritos del Guarjol por aquí, una cafetera vintash por acá, la máquina de coser de su abuela, que para poner el teléfono dijo, total que la pinche mesita no cabe el puto teléfono y lo tuvimos que poner abajo en el pedal, por lo que cada vez que me hablan tengo que agachare y platicar tirado en el piso, preguntaran porque chingados no me compré uno inalámbrico, pues porque encontramos uno baraatiiisimo alambrico, de esos de disco, precioso analógico, claro, tengo teléfono cuando se va la luz, que no lo encuentre es otro asunto, pero no puedo marcar a la extensión de mi amigo que me está consiguiendo chamba, porque la chingadera es analógica.

Perdonen ustedes no pretendo convencerlos de que mi ex es una bruja, o una tonta, o siquiera de que es hipster, tampoco crean que estoy contando mucho, es apenas lo que necesitan saber para comprender lo que viene a continuación.

Total que me habían corrido, la famosa crisis financiera hizo que yo le debiera al banco no sólo más dinero del que el departamento en realidad valía, sino más dinero del que nunca jamás podría pagar (no sin un empleo), había pensado que con el apoyo de mi ex podría re estructurar el crédito, pero no, no fue así, luego pensé en venderlo y regresarme a casa de mis padres, de cualquier manera ni el banco ni mi ex me iban a quitar mi título de ingeniero, o eso pensaba.

Por supuesto que cuando quise vender mi departamento nadie lo quiso pagar a más del doble del valor, no tenia solución, no sabía cómo había llegado a esa situación pero ahí estaba, sin trabajo, sin amor, con tremendas deudas con la vida y con el banco.

Esto lo digo porque pensaba que no hay nada peor que sentirse en deuda con la vida, haber invertido tanto tiempo y energía a un amor que no existe, ni era tan puro, uno se decepciona primero de sí mismo y luego de las cosas que en las que uno creía.

Sé que hasta aquí es la historia de cualquiera de nosotros, que a todos nos pego la crisis y que bueno, la vida está llena de pruebas y de iglesias extranjeras que te ayudan a salir de este tipo de situaciones, pero me siento en la necesidad de explicarles todo esto para que puedan entender o mejor dicho puedan perdonar lo que estoy a punto de hacer.

Capitulo cero. (la ausencia, el punto donde todo empezó)

Nos conocimos en el posgrado, en que otro lugar se pueden conocer una arquitecta y un ingeniero, tenemos pasiones en común por supuesto, sobre todo la madera, yo creo que todos las ideas innovadoras se perfeccionan en moldes de madera, los detalles, la apreciación del capricho de las formas, las líneas que exigen su tuerces y caídas, las necesidad de cada uno de los objetos para hacerse y resistirse a sus estado natural, creo que la creación es una necesidad de perfeccionar constantemente lo natural y artificial.

Ella más o menos tenia la misma idea, ella veía más a la madera como esta necesidad de la materia para seleccionar su destino, afirmaba que cualquier diseño en madera es honesto con su utilidad, es decir, decía, que un objeto hecho de madera puede dar a conocer su utilidad y experiencia apenas con el tacto pues es de su textura uno sabe eso, sin embargo los humanos de ahora ya despreciamos eso por tantas veces que se han engañado nuestros sentidos, con falsos materiales, con sinceras imitaciones. Total que la madera nos gustaba a los dos e hicimos bien equipo, ella, la madera y yo.

Capitulo uno. Positivo, me gustaría [en otra ocasión] contarles más en este sentido

Teníamos una relación amor/odio con el despertador, lo programábamos temprano para poder coger a gusto, apenas sonaba ambos nos levantábamos a lavarnos las bocas y a sudar como bestias, nos apareábamos y a veces despertábamos bien bien hasta el segundo encuentro, es lo que más extraño, luego yo ponía el café y metía los panes a la tostadora, ella se bañaba muy rápido pero tardaba mucho en vestirse, yo tardaba poco en ambas actividades, así que después de un ratito, más o menos el mismo, ella se sentaba a tomar su pan tostado por lo general lo prefería con queso filadelfia y  mermelada de zarzamoras, yo lo prefiero con mantequilla y azúcar, eso desayunábamos todos los días, luego me iba a dejar a mi trabajo y ella se iba a la universidad, a tomar unas clases y a impartir otras.

Ya en mi trabajo la vida estaba resuelta, eso pensaba.

Capitulo i.  (i <= es un numero que incluso multiplicándolo por si mismo es negativo, es decir, este capítulo es la narración de algo complejo y negativo en mi vida).

Como todas lo grandes fracasos, aunque los libros de superación personal no lo digan, comenzó con una gran oportunidad, una oportunidad  que me haría llegar más lejos de lo que nunca había pensado, se estaba gestando un proyecto, uno gordo, de esos que solo suceden cuando los astros se alinean, la Unión Europea y China, querían construir una isla artificial en aguas internacionales lo más cercano a Panamá que fuera posible, la idea es que la isla fuera auto sustentable, ecológica que tuviera capacidad militar y tecnológica, se trababa púes de una isla en la que no podría participar nada gringo, un lugar donde los barcos que vinieran de China pudieran anclar, ser reparados y abastecidos, de ser necesario cambiados y de una vez descargados de la mercancía que podría re-distribuirse en distintos barcos para que pudieran, por separado, ir a distintas partes de Europa, África o cualquier puerto de océano; además de constituir un paraíso fiscal, entenderán que un proyecto así no se toma a la liguera, todas las llamadas era confidenciales y cifradas, ningún gringo se podía involucrar ni enterar del proyecto.

No podía decir a nadie lo mucho que me emocionaba estar en un proyecto de esas dimensiones, que me sentía muy bien por ser considerado para encabezar uno de los equipos que estarían presentes en todo el desarrollo del proyecto, por supuesto yo en mi interior estaba voladizimo, las ideas se me desbordaban por doquier me ponía escribir, a dibujar, hacia cálculos, me entregue tanto al proyecto que olvide un poco a ella, pero ella entendía, creo mejor que yo.

Por la naturaleza del proyecto se hicieron varias juntas, unas en el extranjero y otras en el país, siempre nos quedábamos hospedados en la casa de alguien involucrado al proyecto, y esto era para mantener la confidencialidad de los huéspedes, de los compañeros internacionales, por supuesto en aras de la discreción del proyecto.

Un día me toco a mi recibir al indio, a un auténtico indio de la India, su colaboración en el proyecto sería importantísima, la India estaba muy interesada en el que proyecto se realizara, ellos pondrían todo el acero que fuera necesario, por ello no sólo importante, sino que como se me pidió de manera “entusiasta” debía ser muy amable con todos los indios, total que lo recibí a uno de ellos en mi casa, para estas alturas mi ex ya sabía todo lo que podía saber del proyecto y por supuesto le explique que era importante para la empresa que tratáramos amablemente al indio, nunca pensé que ella se tomara la hospitalidad con tanta “efusividad” vaya parecía ser una apasionada de la hospitalidad.

El indio paso quince días en mi departamento, creo que después de la primera semana el invitado era yo.
Con menos fe que un ateo en una tienda pornográfica, decidí continuar la relación con mi ex, según yo perdonándola, entendiendo mi culpa y las consecuencias, el olvido, el distanciamiento y todas esas cosas, nunca pensé que ella pensaría igual, que en efecto era mi culpa, que no había remedio y que se largaba a la India.

No podía creerlo, yo perdonándola y ella imperdonándome, por supuesto, le explique que no era para tanto, que si estaba guapo el indio ese, pero que considerar mejor las cosas, que mi distracción en la relación era un error pasajero que estaba dispuesto a corregir en ese mismo momento, que todo regresaría a la normalidad, si ella quería. No quiso, a la mañana siguiente mi jefe me espero en la sala de despidos, me dijo que mi lealtad con el proyecto se veía comprometida y fue cuando me explico las opciones que tenía.

Estas personas eran dueños de toda mi vida, de toda. No me había percatado que dependía completamente de ellos, no podía poner nada relacionado con el proyecto, nada relacionado con la empresa, prácticamente no podía ni decir que era ingeniero, tenía que buscar empleo arreglando computadoras o algo de menor nivel en algún país en vías de desarrollo eso sí quería salirme de la empresa, o la otra opción que era la que ellos preferían, morir. Todo por un pinche indio dueño de todo el acero del mundo.

¿Quién cambia la madera por el acero?