Bueno al fin es claro la manera en la que ignoramos nuestras presencias, jugando a ser invisibles solo para el otro, aquella tarde me sentó bastante inconforme con la manera de perder el silencio entre nosotros, gracias al olvido, tu decidiste ignorarme, solo te perdí, me perdí, me fui, ahora ni siquiera recibo tus miradas curiosas, bueno si las recibo pero cuando me doy cuenta de ellas tu distraes tu mirada, de pronto te dan ganas de mirar al cielo para distraer a Dios de sus quehaceres, con esos hermosos ojos que merecen la atención y el cumplimiento de cualquiera de sus caprichos, hay mujer me tienes tan enamorado, que difícil me es ignorarte, dejarte ir, anunciarte en el destierro de lo invisible, te miro como un gato agazapado esperando que el silencio entre nosotros claudique, no se prácticamente nada de ti, y te tengo tanto miedo como quien desvela a la los sueños para nunca soñar, esa muchacha que se tiene tanto amor que es mejor dejarlo a la sazón de las incertidumbres.
Este juego de ser invisibles, me resulta jocoso pero cada día más largo, me pregunto si así acabara, con nada, con nuestras ignorancia a lo que precisamente se ignora, el uno del otro, yo, y tu sin un dejo de nosotros ni en la sombra, me gustas caray que pasión me encantaría profesarte hasta el naufragio de los días hasta la omnipresencia de las olas, hablo de las olas porque frente a ellas te recuerdo cada noche, con mi sombrero panameño y tabaco de la habana. o cielos, que nostalgia es verte a la distancia escribir sobre ti, amarte con silencio y sin presencia, quererte, despreciar a la ignorancia de un nosotros y a la vez de cualquier cosa, te quiero sin saber, sin deber, sin querer.
1 comentario:
buenas letras banda
Publicar un comentario