Un beso, Ciao.
La unión de dos bocas mediante el milagro del beso representa en sí, una cascada de emociones que se transmiten a partir de los labios, recorren la lengua estimulando y echando en marcha todo el sistema nervioso, que a su vez en el torrente sanguíneo hace correr un montón de hormonas, que ordenadas una a una cual Cupido van buscando su órgano objetivo, entonces se reacciona con un va y ven de emociones todas echadas a andar por el simple contacto de los labios con el rosón de otros, justo después del instante en el que los ojos se cierran y la ternura se reconoce en la lengua, un puñado de imágenes traídas por el suave y gentil tacto de la mano, se recrean en el cerebro, quien adereza cada una de estas imágenes con sensaciones ya vividas, gustos aprendidos, placeres que quedaron el alma, ya esta fuerte cumulo de emociones, intenciones y sentimientos se despliegan en una caricia y el corazón por fin comienza a olvidar sus dolores, achaques e incertidumbres, hasta este punto solo ha pasado algo así como 20 centésimas de segundo, durante las otras ochenta centésimas de segundo, te será imposible reaccionar, entender o analizar la gravedad de la situación.
Tu cuerpo entero se concentra en el movimiento involuntario para corresponder en un armonía perfecta al estimulo recibido, el cerebro se acostumbra a las sensaciones y de lado deja las ideas, no importa si quien te besa es la mujer de tu amigo, tu novia, tu amiga, tu amante, tu detalle, una perfecta desconocida o una perfecta por conocer, no importa ninguna de las etiquetas o situaciones en las que te encuentres, lo único que importa es ser, dejarse, sentir, ir, antes de que termine esa última centésima de segundo estas convencido con el cuerpo entero y no con la conciencia de que ese segundo fue razón suficiente para justificar toda tu existencia, vida en el momento y espacio adecuados.
Luego en el instante inmediato eres de nuevo tu, te recuerdas como persona, como individuo y divulgas intenciones con las mano, con los labios, reaccionas a la situación, en esas reacciones se dan bofetadas, otras veces el más sincero de los amores, según sea el caso uno se embarca en todo un mar de emociones, que bien podrían llenar un libro entero, lleno de aventuras.
El beso se convierte en el inicio del tiempo, por fin todo cobra sentido, el beso despiadado, cruel, sublime o abominable, es real, tan magnífico que el cerebro no lo puede entender se necesita el alma para besar, aventuras de bondad, secretos travesuras, amor prohibidos, amores eternos, pasiones ocultas, la totalidad de las historias de la humanidad en torno a ese segundo, es pues cuando el beso se convierte en el principio de una historia, que acompañada, compartida, en silencio o en soledad, traerá una enorme sonrisa, seguro por eso dicen que la sonrisa es la expresión del alma, porque sin alma no se sabe besar, sin besos, no se sabe reír, y sin risa no se sabe vivir.
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