La sarna es un ácaro (un insecto diminuto) que se mete bajo la piel. Cuando un ácaro hembra se mete en la piel de una persona para poner sus huevos se produce un salpullido que causa picor.

Cualquiera puede contraer sarna. Probablemente hay millones de personas con sarna

jueves, 13 de octubre de 2011

A deber dos puntos.

Recuerdo la tarde que nombramos oficialmente a tu cintura el puerto para amarrar mi barca, te recorría con tal lentitud que parecía que nunca llegaría a tus labios, pero llegaba, me sujetaba al oleaje de tu boca.

Entre besos nos olvidamos de la soledad, de la nuestra, la compartíamos, la disfrutábamos y también la extrañábamos.

Luego de los besos venían las risas, las omisiones, las irresponsabilidades del amor, las locuras de la pasión, el sin fin de buenos tratos que a la sombra de una copa son los mejores vestigios de libertad.

Luego te vas o te vienes, y te enroscas bajo mi brazo, y te olvidas, y me sujetas, y me dejas, y ter pierdes, y gritas que no te siga, que no vaya, que no te quiera, y que te quiera cuando sea que te ame, para que cuando te ame ya no estés, ridículo.

Así es como las mejores noches y lo mejores días se van refrescando entre recuerdos, entre miles como tú y millones como yo, de la mano todos acostumbrados a sonreír, sentir y dejar de sonreír.

El mismo problema del principio, multiplicado por la nostalgia y el siempre sobrio amparo de la soledad, todos los días saltar al mundo con la inocente sensación de no ser especial, de perder y regalar las esencias, de desperdiciar la vida, de untarla donde se diga que debe ser gastada, así es como de a poco desamarro mi barca de tu cintura, la ocupa para irme allá, donde naufragar es una moda, y seguir, y vivir, y soñar, y esperar, y dejar para mañana todo lo que podría ser.

Y dejar para mañana todo lo que fue.

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